En las instalaciones de uno de nuestros clientes
Hoy quise compartir lo que sucede en una de nuestras capacitaciones.
Generalmente le pedimos al cliente dividir a su público en tres diferentes capacitaciones: una capacitación general, otra para equipos internos y otra más para equipos de servicio. Las tres capacitaciones contienen información diferente enfocada específicamente a la audiencia y a su interacción con el programa de reciclaje (ej. la capacitación para los equipos de servicios es mucho más práctica y toca temas de logística de recolección - un tema que no se menciona en la capacitación para la audiencia en general).
Independientemente de cuál sea la capacitación que me toque dar, siempre hay ciertas fases que experimento antes, durante y al final de las pláticas. Como en toda charla donde te toca ser el punto de referencia, siempre me pasa que me pongo un poco nervioso cuando se va acercando la hora de presentarme. Desde el sentimiento de resequedad en los labios hasta el bostezar por el exceso de consumo de oxígeno gracias a la adrenalina. Les recomiendo tomar mucha agua en cuanto comiencen a sentir estos síntomas - fue un buen consejo que me dieron en mis clases de actuación en Babson y vaya como me ha servido.
Sin embargo, una vez que el cliente me presenta ante el público, algo mágico me pasa. Creo que me convierto en otra persona y surge en mi aquellas ganas de transmitir mis vivencias, mi respeto hacia los demás y hacia el medio ambiente. Y es así, con meras experiencias que durante la platica siento que voy convenciendo a cada uno de los oyentes a creer en que sus acciones, mediante el programa de reciclaje, pueden realmente afectar positivamente al medio ambiente y por tanto, ayudar a construir un mundo mejor para las futuras generaciones.
Sobre el mismo tema, recuerdo que mi padre - ingeniero civil de profesión dedicado a la construcción, desde pequeños nos explicaba que el NO construia casas ni naves industriales, el decía que el construía lugares para que las personas pudiesen desarrollarse como profesionistas y como individuos. Ahora entiendo que durante las pláticas, no pienso en lograr la venta del programa, ni en si las personas van o no a separar su basura y/o a reciclar. Pienso en que si logro convencer al menos a uno de ellos, estoy logrando un mejor lugar para mis propios hijos.
Al termino de la capacitación, después de haber repasado temas como la basura y el reciclaje, termino increiblemente satisfecho del trabajo logrado por el equipo de yoReciclo. Agradecido con Dios por mi familia, mi socio y mis empleados que dia con dia luchamos para generar más empleos, más utilidades y más beneficios para el planeta.
Y como última nota, quisiera compartiles un pensamiento...
Recuerdo aquel sueño que tuve cuando era pequeño. No sabía que iba a ser cuando fuese mayor... solo sabía que quería estar frente a un auditorio exponiendo un tema de interés y recibiendo el aplauso de gratitud por haberles dejado algo bueno para llevar a casa, algo que pudiese cambiar el trayecto de sus vidas. Hoy por hoy, así me siento después de dar una de nuestras capacitaciones en yoReciclo.
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